El Último Barco. Cuentos Coaching

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Cuentos

Empezamos una nueva sección dentro de nuestro blog. Una serie de cuentos de coaching para que reflexionemos un poquito. El primero de la lista es…

EL ÚLTIMO BARCO

Un maestro de construcción naval ya entrado en años estaba listo para retirarse a disfrutar su buena merecida jubilación. Decidió comunicarle a su jefe sus planes sobre dejar el trabajo y llevar una vida más relajada y placentera con su esposa y familia. Le mencionó que extrañaría su salario mensual, pero necesitaba retirarse; seguro que encontrarían la manera para arreglárselas.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y como favor personal le pidió que hiciera un último esfuerzo: construir un último barco. El hombre accedió y comenzó su trabajo, sin embargo, era fácil observar que no estaba poniendo el corazón en lo que hacía.

En su última construcción, no prestaba la usual atención a los detalles que lo había convertido en una referencia en la empresa, utilizaba materiales de inferior calidad, su trabajo era deficiente, al igual que el de sus ayudantes, a los que no enseñaba ni supervisaba. Tras una carrera de excelentes construcciones, era una desafortunada manera de finalizar su carrera.

Finalmente acabaron el trabajo y cuando esto ocurrió el albañil, avisó a su jefe el cual fue a inspeccionar el barco, éste le extendió las llaves del puente. “Este es tu barco, querido amigo – dijo- Es un regalo para ti”.

Probablemente, si el maestro hubiera sabido desde el primer momento que estaba construyendo su propio barco, hubiese actuado de forma totalmente diferente y con la calidad que lo había caracterizado a lo largo de su carrera. ¡Ahora tendría el barco imperfecto que había construido!

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 Reflexión sobre “El último barco”

En ocasiones, actuamos de la manera que lo hizo este maestro de la construcción, sin poner lo mejor de nosotros. La rutina nos facilita que nos desmotivemos, perdemos el foco, perdemos la atención e incluso recurrimos a la ley del mínimo esfuerzo.  

Lo ideal sería construir siempre cómo si estuviésemos construyendo nuestro barco ideal y ser conscientes de que estamos construyendo nuestra vida: salud, familia, profesión,…

La vida es un juego en el que tú eliges tu personaje, lo construyes día a día, como resultado de tus actitudes y elecciones del pasado. La gran noticia es que podemos hacer reformas y restaurar nuestra construcción. No podemos cambiar el pasado pero podemos aprender de él y construir el presente para un mejor futuro.

¿Y tú qué conclusiones sacas de este cuento?  Deja tu comentario sobre él