Resolución de conflictos

Cuatro maneras de gestionar el conflicto, reconocerlo para vivir feliz

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Gestión del cambio

Resolvemos conflictos de forma pasiva e incluso los evitamos, otros los abordamos activamente con la intención de abordar el cambio, según lo gestionemos seremos más felices, la vida es una cuestión de elecciones: “Quieres ser feliz o llevar la razón”

Lo único constante es el cambio y el cambio provoca disconformidad, provoca resistencia, provoca la aparición de conflictos. Estos conflictos en ocasiones son inevitables y al igual que los vientos que soplan de levante o poniente son parte de la naturaleza y hemos de enfrentarnos a ellos y convivir con la aparición de conflictos.

Pueden aparecer por desacuerdos en el ambiente laboral con compañeros a la hora de afrontar una tarea, pueden aparecer en la pareja o por discrepancias con el ambiente en el que vivimos y la gestión de los cambios por parte de la directiva ya sea a nivel organización, político,…

Lo importante es reconocer el conflicto y la respuesta que damos ante los conflictos que aparecen en nuestro día a día, pues al reconocer cómo actuamos podemos elegir si queremos o no modificar este modo en el que reaccionamos. 

Al encontrarnos con algo que no nos gusta ya sea una opinión que diferente de la nuestra o un problema, elegimos la forma en la que lo enfrentamos. Podemos actuar de forma activa o de forma pasiva, según queramos evitar o solucionar la situación en la que nos vemos envueltos, además podemos elegir otro enfoque el enfoque de cómo actuó en referencia a la otra persona, quiero beneficiarle y trabajar en conjunto con ella tener una resolución de win- win o por el contrario quiero ganar yo por encima, esto depende del grado de compromiso que tengamos en la situación y con la persona con la que tratamos en cuestión.

Cuatro maneras de gestionar el conflicto, reconocerlo para vivir feliz

En la gráfica podemos ver  según el nivel de actividad y de compromiso, los cuatro modos en los que se reacciona ante un conflicto. El hecho de ser muy buenos desarrollando un comportamiento, ya sea el huir o el persistir hablar o no actuar, no implica que sea sea la mejor manera de abordar el conflicto. 

Hablar. Si queremos cambiar lo que no nos gusta

Cuando nos ofrecemos al dialogo estamos dispuestos a buscar soluciones y alternativas. ¿Quien no ha escuchado o dicho la frase… ¨Tenemos que hablar”, ya sea en el entorno personal o laboral? La persona que nos informa de una situación que no nos gusta, está intentando que exista una actitud constructiva, aunque en ocasiones sean percibidas de ese modo. Puede que esta sea la mejor manera de afrontar un conflicto cuando existe un compromiso con la otra persona, sea cual sea el entorno laboral o personal. 

Persistir. Sigo aquí

En este caso, también estamos ante una actitud de alto compromiso, mostramos nuestro apoyo y dejamos espacio a la otra persona, sin embargo, conlleva un riesgo importante, pues puede ocurrir que la situación se estanque y al percibir un avance nulo, nos frustremos. Si esta es tu elección, primero has de ser consciente de ella y de sus riesgos, así como del precio a pagar por mantener el statu quo el cual puede ser alto. Segundo podemos optar por esta solución como modo temporal hasta que encontremos nuevos factores que faciliten encontrar una posible solución al conflicto.  

No actuar. Hago lo mínimo

En este caso estamos actuando de forma pasiva y perjudicando al otro, no tomando en cuenta sus necesidades, buscando excusas que nos permitan evadirnos. En ocasiones esta actitud puede ir unida a la crítica. Seleccionar este modo como solución al conflicto no facilita la resolución del conflicto, nos deja en el mismo lugar del conflicto en una actitud de víctima, convirtiendo a la otra persona en un verdugo. Seguramente es la peor elección para uno mismo.

Las críticas no son el camino para buscar soluciones, y perjudican a quien las realiza. 

Huir. Me voy

Esta es una respuesta por las que optan muchas personas, se trata de reaccionar activamente y romper con la situación que nos incomoda. Existen personas que la toman como primera opción cuando el tema no les gusta, aunque se común que se llegue a esta solución cuando las otras opciones no han funcionado. Si eliges esta opción ten claro que puede que perjudiques a la otra persona.  De hecho es común que este modo de respuesta ocurra cuando no se aguanta más la situación en la que nos encontramos. 

Cada conflicto requiere un modo de actuación, si bien unos son más recomendables que otros, hay que ver que todos tienen sus pros y sus contras y hay que adaptar la respuesta al conflicto que se nos plantea.  Cómo lineas generales si entramos en conflictos con personas que nos importan, ya sea de modo laboral o personal, se recomienda hablar con ellas.  Si no se consiguen resultados habría que pasar al modo persistir, yo sigo aquí, dispuesto a solucionar este tema.

Cuando en el corto y medio plazo con estas opciones no se ha resuelto la situación, el sigueinte paso sería romper con ella, huir de ella. El problema aparece cuando desatendemos el conflicto, que es los más habitual. Pues es cuando nos quemamos y dáñanos a nuestro entorno. ¿Que actitud sueles tomar? ¿Crees que has de cambiar algo en ese modo en el que actúas?