Un camino embarrado. Reflexiones Coaching

Muchas veces confundimos los problemas que tenemos. Reflexionar sobre qué es lo que realmente pasa y afrontarlo es un gran paso para seguir evolucionando.

Un camino embarrado

 

Tanzan Y Ekido iban un día por un camino embarrado. Caía una fuerte lluvia. Al llegar a un recodo, se encontraron a una joven encantadora con kimono y faja de seda, que no podía atravesar el cruce.

“Vamos, muchacha”, dijo Tanzan enseguida, y alzándola en brazos la pasó.

Ekido no volvió a hablar hasta la noche, cuando llegaron a alojarse en un templo. Entonces no pudo contenerse más. “Nosotros los monjes, no debemos acercarnos a las mujeres”, le dijo a Tanzan, “especialmente a las jóvenes y bonitas. Es peligroso. ¿Por qué hizo usted eso?”.

“Yo dejé a la chica allá atrás”, dijo Tanzan. “¿Usted todavía la está cargando?”.

 

Reflexión

A veces nos cuesta ver la diferencia entre un problema real y uno mental. Un problema real es aquel que cualquier persona es capaz de reconocer, como puede ser una enfermedad terminal.  El problema mental es el que mayoría de las personas no considera un problema y sin embargo, para aquel que si lo considera un problema es muy difícil de superar.

Diferenciar entre lo que ven nuestros ojos y lo que nuestra mente quiere que veamos es importante, para que no creemos problemas dónde no los hay y para poder tomar acción sobre aquellos que necesitan nuestra atención. Esta no es más que una forma de simplificar nuestra vida y así poder ver las alegrías del día a día.

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