Acto Desinteresado – Reflexiones Diarias –

¿Alguna vez te has planteado, cuál es el motivo que te empuja a prestar ayuda a los demás? En este relato podrás profundizar para conocer si tus razones son propias de un ser en paz consigo mismo o es tu inseguridad la que te lleva a ofrecer tu ayuda a los demás. Descúbrelo en el relato Acto Desinteresado.

 

AYUDA A LOS DESVALIDOS (UN ACTO DESINTERESADO)

Esta es la historia de un maestro que instruía personalmente a un discípulo y no deseaba que éste se entregase solamente a la meditación y abandonara las acciones generosas, puesto que él bien conocía que la sabiduría estriba en combinar la disciplina mental con la acción generosa. Por ello, todas las tardes lo enviaba a que prestase ayuda a los que más lo necesitan.

Una tarde, el discípulo fue a una asociación de enfermos sin recursos, estuvo ayudando a los socios a comer y a vestirse. Pasado el día, volvió al centro del maestro y esa noche el maestro le preguntó:

  • ¿Qué tal ha ido todo?
  • ¡Oh, todo muy bien” – exclamó el discípulo-. He ayudado muchísimo. Todo el mundo estaba encantado conmigo. He preparado comidas, he lavado, he arreglado vendajes… He sido de mucha ayuda, tanta que incluso lo ha comentado el director de la asociación y me ha felicitado. Sí, he ayudado enormemente.

El maestro cogió la vela que estaba encendida y la arrojó a un pequeño fuego que había en el exterior para espantar a las alimañas. El discípulo se quedó atónito.

  • ¿A qué viene este acto impulsivo y absurdo? – preguntó con insolencia.

El maestro dijo :

  • Como la cera se derrite en la hoguera, así se disipan los méritos de las buenas acciones de las que uno presume.

REFLEXIONES

En un cuento anterior hablábamos de la generosidad y como el verdadero acto puro de generosidad es dar lo que te falta, no tanto que dar lo que te sobra. Ahora en este cuento vamos más allá. Dar, ayudar, proteger… a personas que lo necesitan es un acto maravilloso que todos deberíamos realizar, hasta aquí creo que estamos de acuerdo; pero este acto pierde gran valor cuando presumimos de lo que hemos hecho, de lo buenas personas que somos, etc.

Si estas acciones las realizas solo por el hecho de ir recordando a la gente lo “maravilloso” que eres, en el fondo ¿para qué sirve? El solo hecho de ayudar o participar en alguna acción para beneficiar a gente que lo necesita debería ser suficiente para estar más cerca del bienestar propio que todos necesitamos. Pero si estas actividades las realizas solo por el hecho de poder presumir, la esencia que es ayudar a los demás con un acto desinteresado desparece, si, es verdad que estás ayudando, pero a cambio de un reconocimiento, algo que supone más importante para muchos que el simple hecho de ayudar. No olvides que la mejor gratitud es la que tenemos hacia nosotros mismos.

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